La cirrosis y su relación con el consumo excesivo de alcohol

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El hígado es el órgano que nivela las sustancias químicas en la sangre y secreta la bilis, un elemento indispensable para transportar los desechos, por ello, el consumo excesivo de alcohol durante un tiempo prolongado, lleva a este “filtro” a trabajar a un ritmo acelerado causándole serios daños que intenta sanar por sí solo, dando paso a la formación de tejido fibroso y, en consecuencia, la cirrosis.

Síntomas de la cirrosis e importancia de reducir el consumo de alcohol

Es importante conocer cuáles son los principales síntomas de la cirrosis, para poder detectarla y atenderla a tiempo.

Sin embargo, las señales de este mal aparecen una vez que las lesiones en el hígado comienzan a crecer, incluyendo ascitis e ictericia.

Estos términos se refieren a la acumulación de líquidos en la zona abdominal y la adquisición de tonos amarillos en los ojos y la piel.

Por otra parte, destacan otros signos como hematomas, hemorragias, fatiga, pérdida de apetito, disminución de peso, picazón en la piel y nauseas.

Pero también surge una coloración rojiza en las palmas de ambas manos, somnolencia, estados de confusión y dificultad para hablar.

Aunque el abuso del consumo de alcohol es tan solo una de las posibles causas de la cirrosis, las personas deben haber ingerido dichas sustancias excesivamente por un lapso aproximado de 10 años para poder padecerla.

Una enfermedad que puede ser fatal

Como mencionamos, la cirrosis ocurre cuando el hígado trata de reparar lesiones produciendo tejido de cicatrización (fibrosis), pero al crear demasiado, limita su capacidad.

De hecho, en los casos de cirrosis avanzada, el paciente corre riesgo de perder la vida debido a que los daños no se pueden revertir.