Palacio Real de Caserta

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Ubicado en la ciudad italiana de Nápoles, en la región de Campania, este palacio de estilo barroco fue encargado en cuanto a su construcción por el rey Carlos VII, para que sirviese como centro administrativo y cortesano del nuevo Reino de Nápoles, además de constituirse en su momento, en uno de los símbolos del poder real local.

Pensando en otorgarle a la dinastía “Borbón-Dos Sicilias”, un palacio real a la altura del de Versalles, el arquitecto escogido para este sitio fue Luigi Vanvitelli, quien siempre destacó por expresar un estilo cercano al neoclasicismo, aunque apostó en este caso, por una predominancia del barroco racionalista.

Cabe destacar que más allá de la construcción del palacio, junto con sus parques y jardines, Carlos nunca vio su proyecto finalizado, ya que debió trasladarse a España para ocupar el trono en sucesión de su hermano, Fernando VI. Desde allí, el palacio sólo era utilizado como estancia veraniega de la familia real, hasta ser anexado al Reino de Italia.

Entonces, el rey Víctor Manuel III decidió donarlo al pueblo italiano, en 1919, y luego de algunas remodelaciones, el palacio fue mencionado junto con los jardines aledaños y el complejo arquitectónico que lo rodea, como Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, en 1997.

Actualmente es uno de los museos más importantes de Italia, al punto de haber sido utilizado en varias ocasiones como escenario de distintas películas.